Perspectivas históricas en torno a los retos jurídicos contemporáneos
Dijo Tucídides: “La historia es un incesante volver a empezar”. Es como si, pasados 10 años, un evento se olvidara y tuviésemos que vivirlo de nuevo —o sufrirlo—, como es el caso de la obra que el lector tiene en sus manos: Perspectivas históricas en torno a los retos jurídicos contemporáneos. Basta hacer un recorrido por los ejes temáticos aquí abordados para confirmar las palabras del filósofo griego: los desafíos de la condición humana son permanentes, continuos y habituales. Estos, sin embargo, adquieren mayor relevancia cuando, además de reproducir violencias, lo hacen sobre categorías sospechosas, como la mujer y sus derechos en el marco de la igualdad de género, la aplicación de un derecho penal retributivo a personas adolescentes, o la discriminación que —de nuevo y a lo largo de la historia— sufren las comunidades indígenas.
Efectivamente, la prevención y erradicación de la corrupción —pública y privada—, las implicaciones de las nuevas tecnologías en el marco de la lesión de los bienes jurídicos inherentes a la persona humana, puestos en peligro mediante conductas como el stalking, la prevención del lavado de dinero a escala del derecho penal económico y la exigencia de transparencia en la asignación de recursos públicos, son algunos de los pilares político-criminales que se contemplan en el tratado referido. A estos se suman la protección del ambiente, el combate a la trata de personas y la lucha contra la explotación humana. Ante la inminente revisión de los contenidos del Tratado para América del Norte —prevista para este 2026—, resulta difícil imaginar temas de mayor actualidad que los aquí analizados.