Riftborne
Fia Riftborne tiene claras varias cosas: una es que los habitantes de Sídhe la odian por ser una Riftborne ya que procede de la isla vecina que la isla de Sídhe anexionó bajo su dominio hace veinte años. La segunda es que siempre va a odiar a todo lo que represente la destrucción de su hogar, lo que incluye a la Guardia de Sídhe. La tercera es que, cueste lo que cueste, debe mantener a raya la maldición que la consume día a día si no quiere destruir todo a su alrededor. Pero su vida meticulosamente estructurada para no perder el control se viene abajo cuando al entregar unas pócimas en una fiesta de la nobleza, acaba perdiendo el control y mata a dos hijas de un noble. Y lo peor es que el general más letal de toda la Guardia, Laryk Ashford, ha sido testigo de ello. Este le ofrecerá dos opciones tras los eventos: aceptar que la entrene y que aprenda a usar su poder para que se una a su facción en la Guardia o aceptar la ejecución que serviría como castigo por su crimen. Y con una mayor amenaza cerniéndose sobre ellos, Fia deberá decidir si puede confiar en aquellos que una vez juró odiaba o dejar que su poder destruya todo a su alrededor.