El panadero de viena
Cuando llegue la oscuridad, busca la luz
La novela de Kurtzman, inspirada en su propia madre, superviviente del Holocausto, narra la historia de la familia Rosenzweig durante la Segunda Guerra Mundial, desde Vilna, Kovno, Stutthof, Dachau y los campos de personas desplazadas hasta la Viena devastada por la guerra; la liberación de los prisioneros judíos de los campos de concentración fue solo el comienzo. La narración se desarrolla en dos líneas temporales: Chana en la Viena de 1946 y Zoe, su sobrina nieta, en Carolina del Norte en 2018. La mayor parte de la historia se centra en la resiliencia de Chana, de 19 años, que trabaja como lavaplatos en la cocina de un hotel de Viena, luchando como tantos otros refugiados. La ciudad sufre escasez de alimentos y está plagada de peligrosos soldados rusos. Dos traficantes del mercado negro, Meyer Suconik (judío) y Kirill (ruso), se disputan el control del territorio, lo que agrava la violencia.
Meyer ayuda a Chana y a su madre a encontrar trabajo y alojamiento. En la cocina del Hotel Empress, Chana conoce a Elias, aprendiz de panadero. Se reúnen en secreto para hornear, lo que le recuerda su sueño y a su difunto padre panadero: una de las escenas más tiernas del libro. Poco a poco, nuestra heroína se debate entre dos mundos: entabla relaciones románticas con Elias y Meyer, pero teme las oscuras intenciones de este último. Somos testigos de sus pensamientos confusos y sus intensas emociones.