Perspectivas multidisciplinares en la Investigación Contemporánea de Derechos Humanos
Existe una disonancia ensordecedora en el México contemporáneo: el abismo que separa la solemne promesa constitucional de los derechos humanos y la realidad fáctica de una violencia estructural que administra, con burocrática frialdad, la escasez y la exclusión. La presente obra colectiva se sitúa precisamente en ese borde incómodo, en la fractura expuesta donde la norma jurídica choca con el muro de la desigualdad económica, el racismo institucionalizado y las lógicas neocoloniales del mercado global.
No estamos ante una crisis coyuntural, sino ante el agotamiento de un modelo de Estado. La arquitectura institucional diseñada en el siglo XX, bajo la ficción de una nación mestiza y homogénea, ha demostrado su incapacidad para contener las tensiones del siglo XXI. Por un lado, el Estado parece "demasiado pequeño" para enfrentar los flujos globales de capital y migración que desafían sus fronteras; por el otro, se muestra "demasiado grande" y distante para comprender y respetar las formas de vida, gobierno y justicia de los pueblos originarios que habitan su territorio.
Este libro nace de la urgencia de nombrar lo que el positivismo jurídico suele callar. Las y los autores reunidos en estas páginas parten de una premisa crítica: la ley no es neutral. A menudo, el marco legal vigente opera como un mecanismo de "colonialidad del poder", legitimando el despojo de territorios bajo la bandera del desarrollo, invisibilizando los saberes ancestrales mediante un epistemicidio académico, o criminalizando la pobreza y la movilidad humana bajo doctrinas de seguridad nacional.
Sin embargo, en medio de este escenario de disputa, emergen nuevas cartografías de resistencia. Esta obra no se limita al diagnóstico del colapso; es también una brújula hacia la reinvención institucional. Nos invita a imaginar un Estado pluriversal, capaz de articular nuevos órdenes de gobierno, de validar otras epistemologías en la universidad y en el juzgado, y de garantizar materialmente —no solo retóricamente— la dignidad de quienes han sido arrojados a los márgenes: el migrante, el trabajador precarizado, el desplazado y el indígena.