Toda la tierra es un jardín de monstruos
En Toda la tierra es un jardín de monstruos, Manuel Iris construye un diálogo inquietante entre dos figuras que, a primera vista, pertenecen a mundos irreconciliables: Hieronymus Bosch, el pintor que imaginó el infierno, y Juan Domínguez, un migrante que lo ha vivido.
A través de un tejido poético que alterna tiempos, voces y geografías, este libro revela que las visiones del Bosco no son fantasías medievales, sino metáforas persistentes de nuestra realidad contemporánea. El fuego, los demonios, los cuerpos fragmentados y la tentación no son símbolos: son experiencias encarnadas en la violencia, el desarraigo y la memoria de quienes atraviesan fronteras visibles e invisibles.
Aquí, la historia del arte se vuelve testimonio, y la poesía, un acto de restitución. Cada poema es una herida que habla y una imagen que se resiste a ser olvidada.
Porque en este libro el infierno no es un lugar:
es el mundo.
Y también, quizá, su única forma de revelación.