La protección de los derechos humanos en sede universitaria en México
1985 - 2025
La defensa de los derechos humanos ha encontrado en México un camino lleno de resistencias. A pesar de que, desde la fundación de la República, los insurgentes imaginaron un país independiente, libre y democrático, el respeto de las libertades fundamentales se ha convertido en una práctica que no termina por consolidarse en nuestro país. Si bien, desde la Constitución de Apatzingán de 1814 se establecieron en el orden jurídico mexicano algunos derechos básicos —como el de expresión, propiedad, seguridad o debido proceso— no fue sino hasta la Constitución de 1857 cuando se contó, por primera vez, con un catálogo de derechos y libertades, el cual vino a completarse con los derechos sociales promulgados por nuestra Carta Magna desde 1917.
Un hecho resulta contundente. La sociedad mexicana ha dejado plasmado en sus cartas constitucionales su gran anhelo de honrar la dignidad de las personas, a través de la promulgación de diversos derechos y libertades fundamentales. El problema no ha estado en la falta de reconocimiento, sino, más bien, en los mecanismos que hemos utilizado para reivindicar nuestros derechos cuando han sido trastocados.
Más que un recuento histórico, el libro es una invitación a reflexionar sobre el presente y futuro de la defensa de los derechos universitarios. Sobre la responsabilidad compartida de fortalecer, desde las universidades del país, una cultura de derechos humanos que ayude a construir una sociedad mexicana más justa, libre e incluyente.