Mejores prácticas de transparencia
Las Híper Realidades
El pensar las letras de una manera aislada, como parte de una corriente las barrocas de Quevedo,Cervantes, Gracián y Morales, del liberalismo clásico Dantón, Robespierre, de Jacques Jacob Rousseau,Tocqueville, llegas a la américas con María de Jorge Isaac, Fernández de Lizardi y así pasando por el
realismo, Ruso, el inglés, los mexicanos de la revolución, los anarquistas ingleses y rusos, los propios de
la República Checa y sus metamorfosis en las letras, así como Viena, y Alemania, los exiliados de España
a México, así como los chilenos, todos estos de diferentes generaciones son parte fundamental de la
interpretación de un mundo que se presenta como un lector de mercado, más allá de un sentido humano ya las bellas artes.
Cada uno en su tiempo, en su espacio, inspirándose desde la naturaleza, hasta la arquitectura, seducidos por la música de Bach, Vivaldi, ecos fuertes de un Beethoven que se estalla en Víctor Hugo y esos miserables que buscan un día más.
Entre la necesidad social, por ejemplo, con La clase obrera en Inglaterra, así como El capital, la Colmena, La Rebelión de las masas, El señor de las moscas, gritos de peligro de Engels, Marx, Camilo José Cela, José Ortega y Gasset, William Golding, entre muchos otros, siempre tratando de resolver una necesidad y necedad del ser humano por el poder, por el placer de los sexual o ir más allá como la Divina Comedia, de la voz de Dante Alighieri.
Quizá es darle voz a Lipovetzky, a Zizek, del ese modernismo tardío, criticado por Francisco Beuchot, como alegoría entre la discusión entre Nietzsche y Durkein en sí somos los filólogos, en la academia por
búsqueda y confrontación de ideas y cátedras, quizá el apoyo de Einstein que no encontró en Max Planck, por sus ideas y su origen.
Cada letra tiene entonces un origen y una necesidad, la cual no va a encontrar adeptos a la primera, menos aún en la tierra de origen del mismo escritor el buen filósofo no se hizo famoso en su tierra se puede leer en los evangelios.
Buscar lo que Giles Lipovetsky llama los tiempos híper modernos en donde la individualidad, el gran consumo y solo ver por el presente es lo fundamental.