Tengo una ballena en mi ojo
Las ballenas somos alma peregrina, tararea la abuela. Se vuelven migrantes en una travesía de eterno conocimiento entre abuelas y crías; su canto arrulla a las nuevas generaciones, como las abuelas humanas. En este poemario, cálido como un cuenco tibio, Thiasol Sánchez construye una potente analogía para hablar de los vínculos maternos, la identidad, la ausencia y sobre encontrar nuestro lugar en el mundo. La voz que enuncia estos versos reconoce lo vasto del océano y lo seguro de sus aguas al lado de la abuela, pero mira más allá, hacia los astros, para soñarse nadando entre galaxias. ¿Puede una criatura marina ser exploradora interestelar? Un viaje de autodescubrimiento hecho de poemas íntimos y entrañables enriquecido con las evocativas ilustraciones de Pepa Ilustradora.