Basta el cuerpo
En Basta el cuerpo, Noé Blancas construye una lírica donde la muerte es una presencia que se infiltra en los objetos más simples: los trastos de una fiesta, un librero que sirve de charola o el aullido de una gris mañana. La obra es un inventario de ausencias y un homenaje a una geografía personal que se desvanece entre el exilio y el tiempo.