Aquel rumor de aljibes
Edinson Aladino construye un universo donde el tiempo no es una línea; es un espacio de contemplación similar a un tokonoma japonés: un rincón sagrado donde se detiene la belleza para ser observada. El tono es contemplativo, preciso y estético. Su lenguaje es rico en texturas (mármol, seda, resina, lino) y utiliza estructuras como el haiku para capturar la «imagen secreta» de la realidad. Es un poemario que celebra la «elasticidad del aire» y la «suspensión del abismo».