La jaula elegida
El absolutismo neototalitario
Hace algunos años di una conferencia sobre el poder político ante un grupo de profesionales jóvenes. Gente preparada. Gente con posgrados, con idiomas, con currícula vitarum que habrían sido envidiables en cualquier época anterior. Les pedí, como ejercicio de entrada, que me explicaran en dos minutos qué estaba pasando en el mundo. Que me dieran su diagnóstico.
Las respuestas llegaron con velocidad y seguridad. Uno habló de la polarización. Otro, de las redes sociales. Una tercera mencionó el populismo. Hubo quien dijo “cambio climático”, quien dijo “desigualdad”, quien dijo “fake news”. Las palabras salían con fluidez, como etiquetas de equipaje en una banda transportadora de aeropuerto. Cada una correcta en algún sentido. Ninguna conectada con las demás.
Entonces hice una segunda pregunta: ¿por qué? ¿Por qué hay polarización? ¿Por qué las redes sociales producen los efectos que producen? ¿Por qué el populismo resurge simultáneamente en países tan distintos como Hungría, México, Filipinas y Estados Unidos? ¿Por qué ahora y no hace veinte años?