Un día en Monte Albán
“¿Quién de este grupo ha ido a Monte Albán?”, preguntaron en el Museo Infantil de Oaxaca. Unos cuantos niños levantaron la mano. “¿Algún trabajador de este museo ha subido a esa montaña sagrada?”, volvieron a preguntar. Sólo tres o cuatro personas habían ido. “¿Y qué les pareció?”, preguntó el director. “Aburrido”, contestaron todos a coro. Entonces, fuimos a Monte Albán y… ¿Qué crees? Fue aburrido.
Este incidente nos inspiró para imaginar un día en Monte Albán lleno de color, un paseo por una ciudad viva. Deseábamos que el público escuchara sus pájaros, descansara bajo sus árboles y probara su comida. Nuestros invitados también podrían aprender a tejer huipiles, bajar a una tumba para pedir consejo a los antepasados, visitar el mercado, participar en el juego de pelota y asistir a una ceremonia. Por la noche, la oportunidad de observar las estrellas sería inigualable.
Si tienes la capacidad de ver más allá de un montón de piedras desgastadas por el tiempo, Monte Albán es divertido. Las personas que imaginan, sueñan y saben comprender la historia encontrarán un poder especial en este libro. Confío en que podrás descubrir el alma de esta ciudad y explorar la memoria de quienes nos la heredaron.