Voz de nadie
Voz de nadie es un libro escrito con lentitud, a lo largo de varios años. La especulación poética toca todos los poemas que lo componen. Aunque lo haga, no tiene la intención de estimular pensamiento y sentimientos, sobre los que muestra profundo hartazgo y son identificados más bien como una limitante.
El libro mezcla tradición e iconoclasia. Toma los instrumentos que la tradición ha ido puliendo: a lo largo de sus páginas se pueden identificar diversas formas métricas: sonetos, romances, tercetos encadenados, haikus y también verso libre de ritmos regulares o semánticos. La iconoclasia le permite acercamientos poéticos que no forman parte del espíritu de la época. Apenas hay referencias culturales, intertextuales o incluso de objetos de la cotidianidad contemporánea.
El lenguaje que utiliza es llano, austero en el uso de figuras retóricas. El libro se resiste a ser objeto de diversión o entretenimiento de cierto sector educado, encerrado en las urbes. Cuando aparece, el yo poético está descaracterizado o sus características son tan comunes a todos que casi cualquier persona podría portar la voz del poema. Para lograrlo, el autor asume su muerte, de allí que no ofrezca su voz, sino la voz de nadie.