Entre grietas y fuego
En Entre grietas y fuego el “sentipensar” de las mujeres cobra vida, y nos lleva a la reflexión sobre quiénes fuimos, quiénes somos, quiénes queremos ser, qué nos alegra, qué nos enoja, qué nos ilusiona, angustia y reconforta, qué nos une desde la diferencia.
Si, nos, nosotras, en primera persona, porque siendo mujeres al leer las siguientes páginas se verán reflejadas e identificadas en cada palabra, cada sentir impregnado en ellas les será propio; y, siendo hombres, desde la apertura, la reflexión, empatía y conciencia, tendrás la posibilidad de acercarte a una realidad que mayormente te ha sido ajena, pero que puede llevarte a la comprensión de las cargas históricas que muchas mujeres hemos llevado a cuestas.
La dualidad que nos habita, criadas para sentir tanto, y al mismo tiempo tan juzgadas por exteriorizarlo, afortunadamente de eso no hay aquí. No, aquí no hay restricciones, no se juzga y no se limita; por eso es que tenemos que ser nosotras con nuestras herramientas, quienes derrumbemos esa casa, por eso son las mujeres que aquí se expresan, quienes como lo refiere Laura Arnes (2023), hacen temblar los cimientos.
A lo largo de los textos, con el uso de la palabra desde diferentes trincheras, se logra gestar un abrazo comunitario tejiendo una red imaginaria desde una amorosa caricia poética, como recordatorio de que en la habilidad de comunicarnos se encuentra la posibilidad de acercarnos, de reconocernos y de acompañarnos de forma permanente en nuestro trayecto de vida.
Lean, léanse, leámonos; en las palabras aquí contenidas nos encontraremos y sin duda coincidiremos. No importa cuándo suceda, saber que otras mujeres estuvieron o estarán paseando “Entre grietas y fuegos”, entre sus versos, sus líneas, sus frases y palabras, nos abraza y acompaña de manera indefinida.