Libertad y necesidad
El problema de la libertad en la filosofía antigua
La libertad, antes de convertirse en un problema para el análisis y la reflexión teórica, es, ante todo, una cuestión práctica y vital. Las diferentes teorías o enfoques filosóficos sobre el problema de la libertad humana surgen como una respuesta a la necesidad de su concreción en diversos ámbitos de la existencia (político, ideológico, ético, etc.), y no simplemente como un ejercicio intelectual abstracto. Marx apuntaba con gran acierto que los individuos sólo se proponen fines para los cuales ya están o se están gestando las soluciones prácticas. Así, el problema de la libertad, antes de pasar a una sistematización o elaboración lógico-conceptual, debe plantearse en el terreno de la vida concreta. A lo largo de la historia humana, y sus enramados caminos, una gran cantidad de pueblos han librado batallas cruentas en nombre de la libertad; otros han sojuzgado a sociedades enteras enarbolándola como ideal. Las diversas interpretaciones de libertad lo mismo han servido para que un pueblo tome conciencia de sus posibilidades y de su lugar en el decurso histórico, que para subyugar y dominar las vidas de otras comunidades. Por ello, la libertad, como idea o asunto de preocupación filosófica, no debe ser vista sólo como una propiedad ontológica, abstracta, del ser humano. Muy al contrario de lo que pensaron los filósofos modernos, el individuo no ha nacido libre, sino que se ha hecho a sí mismo su libertad.