Totalitarismo total
El empuje tecnológico que vivimos en el presente —que va más allá de la Inteligencia Artificial —ha generado las condiciones para la mayor concentración de poder en manos de unas cuantas personas. La clave está en la manera en la que los dueños del poder económico, que controlan los medios de control ideológico, hacen alianza con actores políticos que gobiernan potencias globales. La lógica de esa conjunción de poderes no es nueva; Max Weber ya había advertido que era la tendencia natural de las formas de dominación. Controlar la violencia (poder político), la riqueza (poder económico) y el control de las ideas (poder ideológico) siempre ha sido el propósito de los actores dominantes. Sin argumentación, sin deliberación, sin reflexión colectiva, nuestras sociedades (supuestamente) democráticas son gobernadas a través de medios que simplifican la realidad, que distorsionan los discursos y que, abiertamente, mienten. Nuestra realidad, paradójicamente, es falsa, pero sigue siendo real. Develar esa paradoja es el propósito de este libro. Dicha paradoja es posible porque las tecnologías han puesto en crisis premisas que dábamos por descontadas. Esta situación es el cultivo idóneo para el totalitarismo total.