Gobernanza de recursos naturales como bienes comunes
La presente obra argumenta que ciertos recursos naturales —el aire, el agua, la tierra, el clima, la luz— pueden y deben calificarse como patrimonio común de la humanidad porque conforman una herencia colectiva que no puede ser apropiada y dilapidada sin consideración. Esto contradice obviamente las practicas económicas y políticas dominantes, donde la extracción queda a cargo de empresas privadas bajo esquemas de mercado. Además, los recursos naturales son considerados por los Estados como bienes de la nación, y los gobiernos o los explotan sobre la base de un monopolio de Estado, o licitan su explotación a agentes privados sobre la base de una remuneración al erario público.
Lo que aquí se propone es que la gestión de recursos naturales como bienes comunes debe tomar como objetivo esta doble sostenibilidad: su extracción no debe comprometer su existencia futura ni su calidad, y también se debe preservar el sustento de las personas que usan este recurso.