Cómo hacer un juicio puro de gusto y no fallar en el intento
A través de cinco ensayos dedicados a explorar la facultad de juzgar estética, tal como la presenta Immanuel Kant en la primera parte de la Crítica de la facultad de juzgar, se deja al descubierto que esta facultad expresa juicios subjetivos con el único propósito de compartir valores. Así, mediante una reflexión que no persigue utilidad alguna —que no aspira a poseer, aconsejar ni obtener beneficio— se manifiesta aquello que reconocemos como un valor fundamental para la vida: la belleza.