San José de Cupertino
El Santo Volador
Introducción
Una introducción al libro de su vida nos presenta a un hombre sencillísimo, torpe para los estudios, distraído, incomprendido… pero con un corazón totalmente enamorado de Dios.
San José de Cupertino (1603–1663) nació en Italia, en una familia muy pobre. Desde niño fue considerado lento, distraído y poco apto para casi todo. Le costaban muchísimo los estudios, al punto que sus propios compañeros y algunos religiosos lo veían como incapaz. Humanamente, parecía destinado al fracaso.
Intentó entrar en varias comunidades religiosas y fue rechazado varias veces. Finalmente fue aceptado por los franciscanos conventuales… más por compasión que por sus cualidades. Pero ahí comenzó a revelarse algo extraordinario: tenía una vida interior intensísima.
El libro de su vida suele destacar dos rasgos muy fuertes:
1️⃣ Su profunda humildad y obediencia.
Aceptaba burlas, correcciones y humillaciones con una sencillez desarmante.
2️⃣ Sus éxtasis místicos.
Durante la oración —especialmente en la Misa o al escuchar el nombre de la Virgen— entraba en estados de éxtasis tan intensos que literalmente levitaba. Sí, levitaciones documentadas por testigos, incluso autoridades civiles y eclesiásticas. Por eso se le conoce como “el santo que volaba”.
Sin embargo, lo más importante del libro no son las levitaciones, sino su amor ardiente a Dios. Vivía tan absorbido en la contemplación que parecía desconectado del mundo, pero interiormente estaba completamente unido a Cristo.
Pasó buena parte de su vida siendo trasladado de un convento a otro para evitar el espectáculo que provocaban los fenómenos místicos. Vivió oculto, en obediencia, en silencio.
Fue canonizado en 1767 y hoy es patrono de los estudiantes (irónicamente 😄) y de quienes presentan exámenes, porque aunque tenía grandes dificultades académicas, Dios lo sostuvo de maneras sorprendentes.
Su vida enseña algo muy fuerte:
Dios no elige según capacidades humanas, sino según disponibilidad del corazón.