Casi familia
Sara y Lara sobrevivieron la peor crisis que podrían haber tenido: pelearse y descubrir que no son tan parecidas como pensaban. Pero está bien, no todo es miel (o cajeta o leche condensada, usen el dulce de su preferencia) sobre hojuelas (u otro cereal). Parte de crecer es descubrir que todos tenemos nuestra propia identidad y respetar la de los demás. Ahora, las amigas inseparables lo siguen siendo, aunque se pelean a cada rato. Y lo que es más emocionante (y a la vez de terror) es que ahora sus hormonas empiezan a hacer de las suyas y eso las tiene vueltas locas… sobre todo porque Sara y Lara son mitad niñas y mitad lobo, y eso de tener que lidiar con la pubertad y además aullar en la luna llena y perseguir furiosas a los canes no siempre está tan chido como suena. Y por si fuera poco, el hermano de Lara, Tonatiuh, está perdido. Se fue de viaje hace seis meses, pero siendo hombre (o puberto) invisible, es muy fácil perderle la pista. Pero la familia siempre está para apoyar, y es momento de dar con él, y de paso quitarle la maldición que un cuervo le puso. La amistad y la familia están en juego… y también una gira de rock.