Cerebro sin edad
En las últimas décadas, los avances en medicina han cambiado nuestra forma de pensar sobre la salud. Las enfermedades crónicas como la obesidad, las cardiopatías y la diabetes se pueden prevenir o revertir. El tratamiento del cáncer se ha vuelto específico y personalizado. La edición genética nos permitirá erradicar muchos trastornos hereditarios. Pero hay un tipo de afecciones que sigue eludiendo a los investigadores y causando un enorme sufrimiento: las enfermedades neurodegenerativas. Millones de personas en todo el mundo viven con la enfermedad de Alzheimer. Además, una de cada diez personas mayores de sesenta y cinco años padece demencia, mientras que el 22 % de los adultos mayores vive con algún tipo de deterioro cognitivo. Y no solo afecta a los ancianos; las tasas de diagnóstico están aumentando en los adultos más jóvenes, y las mujeres corren un mayor riesgo que los hombres. Para muchos, especialmente aquellos con predisposición genética, este destino parecía inevitable. Hasta ahora.