Intenciones cuánticas
Desde el caos a la totalidad
El libro que el lector tiene en sus manos contiene dos apartados independientes pero interconectados entre sí: “Cantos cuánticos” e “Intenciones claras”. El primero es una recopilación de siete cantos que abordan desde distintas perspectivas de la física, de la poesía, de la mística…, temas como el caos en el origen del universo; enuncian enigmas que habitan la mecánica cuántica; tópicos como es la estética y la geometría fractal; la sincronicidad con sus viajes al inconsciente colectivo; las implicaciones de la sensualidad; el oscuro fenómeno de la conciencia; el chamanismo y atisbos de la Totalidad.
Buscando las metáforas necesarias o buscando converger en un poema en prosa que permanezca en constante intuición frente al movimiento. En un permanente movimiento en espiral, mientras acudimos a conceptos primigenios de ella que nos puede representar la matriz del universo: la espiral da vida desde su centro y se expande en fluidos brazos, que son como ondas o como olas en constante expansión, los cuales reproducen, a su vez, siempre más vida en sus extremos. En los brazos de la espiral, existen diversos puntos fuga, que pueden ser las diminutas partículas o también pueden ser la posibilidad para entrar en vórtices o podríamos decir que son los —puntos fuga— que deambulan por todo el poema.
Hay en el poema destellos de nuestras relaciones con otros, o de nuestros asombros creativos frente a la mágica vida, acercarnos a los instantes de cuando nos ocurren sincronicidades, o tal vez, solo ejercitar la ensoñación como potencia chamánica. Este poema de largo aliento anhela establecer puentes entre lo que creemos percibir del universo, con lo que sólo podemos intuir del microcosmos. Y en medio de ambas dimensiones tan lejanas podemos aparecer las personas: con nuestras infinitas posibilidades; con nuestras polaridades; con nuestros arquetipos; con nuestros rituales ancestrales.
Si decidimos embarcamos a esta propuesta de viaje, quizá descubramos que no necesariamente nos estamos moviendo hacia ningún lugar en particular, y tal vez nos descubramos dentro de la espiral, con sus brazos y sus destellos en cada uno de sus puntos fuga, descubramos una espiral muy personal, descubramos que para cada lector puede ser refugio o evasión, llegada o permanente punto de partida.
En “Intenciones claras” la dualidad es la constante y la claridad de las intenciones que puede ser tan sólo un reflejo de la conexión entre las ideas conscientes y las inconscientes, es la maestría de alinear la energía personal con las acciones en alguna realidad disponible.
Mientras la dualidad puede ser un aparente opuesto, la claridad va a depender del “cristal con que se mire”, todo podría reducirse a la imperiosa necesidad de expresar de contar, de partir del centro de la espiral hacia la otredad.
La dualidad imagen-palabra está presente y puede ser una distracción en cualquiera de las dos opciones: la imagen o el verso. Que cada lector tome su mejor camino, que viaje en imágenes, en la forma, en el punto y línea, o bien que decida recrear metáforas en una danza de palabras donde la locura es solo una posibilidad. La tercera opción es como una especie de estrabismo, es ver dobles imágenes, o bien es leer dobles mensajes, así podemos dejar la vista sin enfocar y la mente a modo de ensoñación y penetrar en cada pasaje..., que al final el objetivo sea sólo sensorial.
“Intenciones claras” es un recuento de poemas a manera de viaje por diversos mundos. Un viaje para compartir y disfrutar caminos lúdicos y estéticos. Es encuentro de la palabra y la forma. ¿Qué fue primero la imagen o la palabra?
Ninguno antecede siempre, a veces uno enuncia al otro, pero ambos simulan o imitan. Somos hijos del verbo y producto de la forma, la imagen y la semejanza; vamos por el mundo y por el universo, nombrando lo nuevo, para poseerlo, para sentirnos parte del Todo. Vamos asombrándonos de macro y micro mundos, vamos construyendo destinos y soñando eternidades, caminamos buscando dioses dentro de nosotros mismos.