La voz de la sangre
Aquí hay monstruos.
Criaturas de la noche, parásitos de origen incierto, seres que acechan en los bordes de lo conocido y de la misma razón humana. No solamente nos amenazan. También nos contagian: nos imponen su sed, sus obsesiones, sus impulsos destructores.
Varios de ellos son, literalmente, vampiros: beben la sangre y arrebatan las vidas ajenas. Otros no. Algunos, tal vez, ni siquiera existen del todo, o al menos no de un modo que podamos entender. Pero ninguno puede ser reprimido ni sujetado por entero.
Todos son obra de Gabriela Rábago Palafox (1950-1995), escritora mexicana que fue, durante mucho tiempo, otra criatura de la noche: una autora en ascenso silenciada por su muerte temprana y la falta de circulación de sus libros, convertida en figura de culto. Ahora, tras un silencio de casi tres décadas, su obra vuelve a circular. Esta edición de
La voz de la sangre rescata su colección de cuentos más inquietante y más perfecta.
Incluso en este siglo, que está repleto de versiones suavizadas y reblandecidas de las leyendas de otras épocas, lo verdaderamente monstruoso sigue teniendo el mismo poder de siempre. Lo vemos en las imágenes de malignidad, de abuso sin freno, de salvajismo disfrazado de civilización, que podemos encontrar las noticias e incluso en nuestra vida diaria. Si queremos combatirlo, evitar que se apodere del mundo y de nuestro interior, nos servirá leer los cuentos de La voz de la sangre: en ellos está la expresión de los miedos y la desolación del presente, clara y precisa, para alimentar nuestras pesadillas pero también para darles sentido.
Alberto Chimal