Margarita, Margarita
Un día., Margarita decide que ya no quiere ser una niña. No: de ahora en adelante, será una margarita. Ni tarda ni perezosa, cava un agujero en el jardín, planta sus pies en el interior, los cubre con tierra y los riega. Algo ha hecho bien, pues en poco tiempo, una serie de animales , cada uno más grande que el anterior, empiezan a anidar en ella. Sin embargo, ser una planta es muy distinto de lo que ella imaginaba.