El seguimiento de Jesucristo en los santos del Carmelo
La norma suprema de vida de los carmelitas es "vivir en obsequio de Jesucristo; meditando día y noche la ley del Señor", según lo recuerda la Regla primitiva dad por san Alberto de Jerusalén a los ermitaños que moraban en el Monte Carmelo a principios del silo XIII.
No es tarea fácil indicarnos pasos a la vez fuertes y suaves, sólidos y ligeros, para recorrer este camino. La propuesta d los mismos carmelitas se parece a un gimnasio del amor inteligente y exigente, firme y estimulante. Porque el Carmelo es entrenamiento para los marchistas que buscan una estrategia eficaz que garantice la llegada a la realización verdadera del ser humano.