Tehilim
Salmos
Ritual de la Tanaj Hebrea. Su nombre, derivado de la raíz ה.ל.ל (halal), que significa “alabar”, revela su esencia: un cántico de elevación. Tradicionalmente, la autoría principal se atribuye al Rey David —pastor, guerrero, poeta y monarca— quien, según la tradición judía, compuso la mayoría de estos textos bajo inspiración divina (Ruaj ha-Kódesh). Otros salmos llevan la inscripción de sabios como Asaf, los hijos de Koraj, Shlomo y Moshé, haciendo de esta colección un coro de voces que abarca siglos de experiencia espiritual humana. No es meramente un libro, sino un diario del alma en diálogo con su Creador.
Los Tehilim no son textos para ser solo leídos; son para ser rezados, cantados, meditados y vividos. En la tradición judía, se recitan en los servicios litúrgicos diarios (Tefilá), en Shabat y festividades, y en momentos personales de alegría o aflicción. Su uso como herramienta de oración (tefilá) es universal: Para el creyente judío, es el sidur (libro de oraciones) original, que conecta con la historia del pacto y la experiencia comunitaria.
Para el creyente no judío, ofrece un lenguaje de fe purificado, sin mediaciones rituales específicas, permitiendo una conexión directa y personal con lo Divino.