En la tierra todo pasará y también en Medio Oriente
Con la frase muy citada: “rompo mi violín y me callo” de León Felipe, puede invocarse la exaltada llegada del siglo XXI, arrastrando del anterior algunos conflictos que perviven sumándose a los nuevos. Tan graves como el sufrimiento al que se refirió, hemos visto el infierno con las guerras, los desplazamientos masivos y la muerte de millones de personas. Las hambrunas y el miedo nos acercan a la visión apocalíptica que impide ver en el horizonte cualquier esperanza.
Enfocada en el Medio Oriente la historia del tiempo presente que aquí se narra, propone una reflexión sobre los graves acontecimientos presenciados involucrando a varios países y grupos sociales, en donde Europa, Estados Unidos y Rusia forman parte de los que ocurren en Palestina, Israel, Siria, Líbano, Irán, Turquía, Irak, Arabia Saudita y otros más. Además, están los nombres de algunos personajes que quedarán y los que sería mejor olvidar. Se muestra las diversidades políticas e ideológicas en una región en la que conviven movimientos y posiciones que se relacionan con las religiosidades surgidas del monoteísmo y otras. También la pluralidad étnica y de la enorme variedad de lenguas, valores y expresiones, con sus imágenes, dan cuenta de un aliento de siglos que motiva a que el relato lleve a los desafíos de procesos actuales sin concluir, preguntándose por el tan invocado diálogo entre las culturas, que cada vez parece más lejano.