La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida es un refugio, un espejo. Convierte el dolor en belleza con una voz clara y honesta, es capaz de conmover tanto a quienes aman la poesía como a quienes se acercan por primera vez. Explora la fragilidad y la fuerza del amor, la pérdida y la libertad. Se trata de un libro que no solo se lee, sino que se vive y se comparte. Una obra imprescindible para quienes buscan palabras que acompañen, que curen, que permanezcan.
Cada uno de estos poemas es una estación en el viaje de transformación al que nos invita la pérdida: la soledad que se instala en la piel, el amor que se deshace como arena entre los dedos, la memoria que insiste en quedarse. Sastre construye un universo íntimo, atravesado por la certeza de que amar y doler son verbos que se conjugan juntos.
Elvira Sastre escribe desde la herida. Su voz es clara, rebelde y honesta, capaz de sostener la fragilidad sin quebrarse. Hay en su estilo una mezcla de delicadeza y firmeza: versos que respiran, que se expanden y se contraen como un latido. Leerla es entrar en su apuesta radical por la palabra como salvación, por la poesía como un puente entre el dolor y la esperanza.