Violencias, desapariciones y juvenicidios: Jalisco en la estadística
México está evaluado por el Índice Global del Crimen Organizado (2023) como uno de los países más violentos e inseguros. Es considerado el tercer país, de entre 193 reconocidos en la lista, con más criminalidad en el mundo, sólo por debajo de Myanmar y Colombia.
La lucha ciertos grupos sobre otros incrementa la violencia en regiones focalizadas o limítrofes con sus territorios apropiados; y también, es clave el grupo político que, desde las urnas, domina el poder institucional, ya que los ataques que sufren representantes de los gobiernos en turno de parte de grupos criminales y la relativa paz que se presenta con otros, expone acuerdos por obra y omisión de los involucrados.
Por lo anterior, es imposible no ser empáticos con el sufrimiento de los involucrados directos e indirectos. Cada vez más, nos damos cuenta de que la vida de los otros es la vida de todos nosotros, por la manera en que se entreteje con el día a día de nuestra existencia. El hambre, la desesperación y la miseria no tiene un rostro amable, no huele bien y, con frecuencia, termina en desgracia y tragedia. Por ello, es comprensible la visión que se pueda tener desde otros países de la situación que se vive en México: no quieran tener algo que ver con esa realidad. Sin embargo, incluso al margen de consideraciones éticas, ya es también la realidad de todos.