Ternura irresistible
Cómo la ternura conectó nuestros cerebros y conquistó el mundo
Todas las cosas pequeñas son de lo más adorable, incitan una emotividad especial porque sabemos que su naturaleza es efímera: desaparecerán con la madurez y por ello demandan la necesidad inmediata de apreciarlas.
Festivales de Pikachu, el manga y su larga tradición, y adorables zorritos en villas japonesas; pero también el momento en que caen las flores del cerezo, nuestra relación con la naturaleza y todo lo kawaii como fin
lúdico y divertido que nos civiliza, nos hace apreciar la vida y desafía la idea de que los fuertes, poderosos y maduros deben imponerse sobre los jóvenes, débiles e inofensivos, porque hay algo en la ternura que se
resiste a la interpretación.
Sin embargo, aunque parece estar codificada en nuestros genes, la especie humana también se distingue por la violencia, la guerra y el conflicto. Amar lo tierno ha desempeñado un papel en nuestra evolución, pero ¿hasta qué punto? ¿Cuánto importa realmente?
Sumérgete en este río de ternura, de instinto irresistible con raíces de más de 900 años.