Formar ingenieros para la vida
Más allá del conocimiento técnico
El libro sostiene que la formación de ingenieros debe trascender el enfoque técnico para integrar de manera explícita competencias socioemocionales que favorezcan su empleabilidad, bienestar y responsabilidad social. Analiza el contexto de la educación superior en México, los modelos por competencias y los criterios de organismos acreditadores, mostrando que las competencias socioemocionales suelen estar implícitas y poco evaluadas. A partir del caso de la UANL presenta una investigación con estudiantes de primer semestre, identifica sus niveles de desarrollo en dimensiones como trabajo en equipo, empatía, liderazgo y manejo del estrés, y evidencia brechas entre el perfil deseado y la formación real.[1] Concluye proponiendo estrategias curriculares y didácticas para planificar, desarrollar y evaluar sistemáticamente dichas competencias en los programas de ingeniería.