Vendrá la muerte y tendrá tus labios
En estos cuentos, hombres que huyen —de un amor, de una culpa, de sí mismos— llegan a puertos donde nada se olvida y todo se repite. Bares húmedos, barcos detenidos, habitaciones de paso y cuerpos que se buscan sin promesas forman un territorio narrativo donde el deseo es siempre una fuerza ambigua: atrae y destruye, salva por un instante y luego condena.
Las historias avanzan entre confesiones, encuentros sexuales marcados por la violencia latente, matrimonios agotados, crímenes íntimos y pérdidas que no cicatrizan. El amor aparece como una ilusión frágil; el sexo, como un campo de batalla; la memoria, como el verdadero escenario de la derrota. Los narradores —conscientes de su desgaste— cuentan desde el borde, sin heroísmo ni consuelo, sabiendo que toda huida conduce a otro encierro.
Este libro compone una cartografía del desencanto, una exploración descarnada de la masculinidad herida, del deseo como amenaza y de la imposibilidad de regresar indemne de aquello que alguna vez se amó. Prosa intensa y atmosférica, estos relatos no buscan redención: registran la huella que dejan el amor y la violencia cuando ya no queda nada por perder.