Elogio de lo grotesco
Este libro abraza la oportunidad de rendir homenaje a dos grandes pensadores que,
aunque separados por siglos y disciplinas, comparten la agudeza de sus reflexiones y un
notable pensamiento crítico frente a la hipocresía, las injusticias, la superstición religiosa
y los vicios sociales; nos referimos a la aportación de Erasmo de Rotterdam, desde su
Elogio de la Locura y, a Francisco de Goya y Lucientes, desde sus series Los Caprichos,
Los Estragos de la Guerra, Los Disparates y Las Pinturas Negras, a las que llamaremos,
desde un ejercicio estético, Elogio de lo Grotesco.
Lo grotesco, al igual que lo sublime, lo feo, lo trágico y lo cómico, es una categoría
estética, que tiene como propósito representar la esencia secreta de las cosas, incluyendo
sus aspectos más oscuros, imperfectos o inaceptables; permitiendo, por un lado, la
expresión de lo prohibido, lo exagerado y lo monstruoso, y, por otro, ampliando y
desafiando los límites del gusto impuestos por las convenciones sociales o la complacencia
visual. La estética de lo grotesco funciona como una herramienta crítica y subversiva,
explora la fragilidad humana, la muerte y el cuerpo en su estado más vulnerable, obligando
al espectador a confrontar aspectos incómodos de su existencia.