Hablemos de mi cuerpo y mi intimidad
En un estilo asequible para los primeros lectores, el narrador dialoga con dos niños, Mei y Hugo, y responde a sus preguntas sobre el cuerpo, desarrollando un hilo conductor que les lleva a comprender que su cuerpo es sólo suyo y que nadie tiene derecho a tocarlo sin su consentimiento.
El tono es ligero, poco formal y espontáneo, y el discurso está salpicado de ejemplos cotidianos.