Exhumana
Exhumana surge como un rechazo visceral a la humanidad tal como la conocemos, inspirado por la pensadora feminista Rita Segato, quien frente a la crueldad imperante optó por declararse “exhumana”, afirmando: “no soy más ser humano... desprecio profundamente la especie a la cual pertenezco”. Este concepto expresa una indignación profunda ante las violencias normalizadas –esa “pedagogía de dominación” que convierte la crueldad en regla cotidiana– y propone una ruptura radical con la gramática social establecida.
Este poemario se articula en cinco secciones continuas –el consultorio, caminando por la ciudad, entrando a una iglesia como a un centro cultural, para así llegar a la universidad y, finalmente, a casa donde se comete un homicidio– que forman un soliloquio continuo. El recorrido abarca apenas unas horas: desde la primera palabra dicha en el diván hasta la madrugada del siguiente día. Cada espacio cotidiano funciona como espejo y umbral para preguntarnos, una y otra vez, qué somos hoy como humanidad y cómo aquello que llamamos “simple” (un sillón, una calle agrietada, una lámpara) revela tanto nuestra violencia como nuestra capacidad de asombro y de cambio.