Hadal
En Hadal se devuelve la voz a personajes femeninos secundarios, las “sin discurso”, las “perdedoras” de las historias. En la segunda parte, una bibliotecaria (Directora de la Biblioteca Universal de la Existencia Humana) decide renunciar a su cargo y enfrentarse al vacío. Con gran lucidez, se desdobla el lenguaje de estas personajes y las hace reflexionar sobre su papel en sus historias, más allá de ser un mero recurso literario.