Las recetas perdidas de la taberna kamogawa
«Si no hubiera buscado los 'sabores' de mis recuerdos, creo que me habría pasado la vida persiguiendo sin cesar el pasado.» Cerca del templo Higashi Honganji de Kioto, el restaurante Kamogawa sigue atrayendo a almas perdidas que buscan un sentido a sus vidas. Desde la sopa de miso matutina antes de partir hacia Kioto para el examen judicial, pasando por el onigiri regalado junto a promesas entrañables, el cerdo al jengibre que se convirtió en un recuerdo de amor no correspondido, los fideos fríos no demasiado agrios de casa de la abuela, el pollo frito obsequiado por el dueño del restaurante al equipo de béisbol en apuros, hasta los macarrones gratinados compartidos con el hijo pequeño por última vez.