El oficio de las canchas (1950-1970)
“Nuestro sueño errante” sobre la grandiosidad de nuestro futbol viene desde los días de aquel palco de madera en la cancha del Club Asturias, pasa por el Estadio Universitario –“el estadio en forma de sombrero de charro”– y llega hasta el Estadio Azteca. Reviví encantado las anécdotas que aquí se cuentan: el relato de cuando el general José Manuel Núñez era el dictador de nuestra federación y abría las sesiones poniendo su escuadra calibre .45 sobre la mesa. En esos veinte años, el puñado de arcilla se convirtió en un gigante colosal: en “la fiesta del alarido”, como la bautizó Manuel Seyde, a quien se recuerda aquí al lado de Flavio Zavala y Fernando Marcos, líderes de opinión. La fiesta tomó una dimensión gigantesca, con miles de actores, como dirigida por Cecil B. De Mille.