Y si nunca te olvido
Una amistad que trasciende a la distancia
Con un amigo se puede ser completamente uno mismo. En él se deposita la confianza, y se recibe comprensión. La amistad, al igual que el amor, requiere entrega. Dos sentimientos la sostienen: la confianza y el cariño verdadero.
Este lazo empieza a formarse desde la infancia, en ese primer contacto con el mundo más allá de la familia. Es allí donde el niño comienza a tejer relaciones que, muchas veces, dejan huellas para siempre.
Y es aquí donde nace esta historia…
Entre caminos inesperados y entre cafetales, Fides y Ego se encuentran. Dos almas que jamás imaginaron que, en tan poco tiempo, podrían experimentar un vínculo tan profundo. Una amistad que fue amor, sin necesidad de ser llamada así. Un lazo que solo puede comprender quien alguna vez sintió que su vida cambió gracias a la presencia de otro.
Porque a veces, las almas se reconocen sin haberse buscado.
Y lo que nace de verdad, permanece.