Pared de carne donde antes lo ocular.
Temoc Camacho.
Ensayos Pared de carne donde antes lo ocular, deviene de una conversación abierta por el artista en relación al dramaturgo, poeta, actor y teórico Antonin Artaud, que no es reciente, sino que ha ido creciendo, ensayándose paulatinamente durante los últimos años. Si el título de esta exposición confunde, o se siente incorrecto, encuentra allí la razón. Para Artaud había que romper los ligamentos encarnados que la cultura ha implantado sobre las sociedades contemporáneas; como la herramienta más poderosa de la cultura es el lenguaje, él insistía en romperlo, o mejor dicho corromperlo: dejarlo a medias, resquebrajado, sobajado en su interposición con la imagen y con el rugido. La serie de obras que conforman esta exposición sugieren una ruptura con la lógica y la corrección del lenguaje, de la imagen, de lo moral, y de lo domesticado, por no decir “lo civilizado”. Porque en el tono de la “crueldad” invocada por Artaud -una suerte de potencia de lo bestialmente humano- interpela nuestras pulsiones, repulsiones, dolores y desgracias. Nos convoca desprotegidos por la contención y la convención social. Aquí los cuerpos, siempre masculinos, se forman bajo algo parecido a un ritual irracional, que permite que la imagen surja no del pensamiento activo sino del trazo impulsivo, de la ocurrencia no filtrada o mesurada, en contacto directo con la entraña del autor. Se van formando sobre el lienzo o el papel, a veces a medias, o en repetidas ocasiones el mismo personaje, desde una energía que atraviesa más allá a los ojos, las cuencas carnosas, el cuerpo costal de masa muscular, nervios, ramificaciones venosas, vejiga y órganos punzantes. Desde el suyo, nos recuerda que el cuerpo es potencialmente un vehículo de dolor y gozo. Es imposible esconderlo más. Sin historia ni final, sin un “querer decir”, esta pintura es vehemente y busca un no-decir, colocarnos en la disyuntiva entre lo que vemos, lo que queremos ver y lo que no queremos nombrar. Encuentra su sentido en el gesto. La obra de Temoc puede resultar en imágenes infantiles y violentas, o escenas inquietantes y naturales (como la muerte y lo fisiológico), pero su tratamiento hace que nos revuelquen y nos descoloquen, para deleite de lo intestinal, o dolor de lo ocular. Si usted se siente un poco incómodo, sea permisivo, durará poco.en torno a la exposición homónima que se presenta en el Museo Cabañas, donde se aproxima a la obra de Temoc Camacho desde distintas perspectivas. las fotografías cuentan con un texto explicativo