Faustino Ballvé Pallisé en méxico
Cual hijo pródigo, he regresado a ellos aquí en México, ya en el ocaso de la vida y no en poca parte por la presión del buen amigo, Dr. Porte Petit. Sólo puedo decir que el Conde Alexander Zu Dohna, entonces todavía Privatdozent (primer escalón del profesorado universitario) era ya considerado como uno de los juristas más finos y agudos de Alemania y lo sigue siendo a pesar de haber publicado pocas cosas y todas breves, lo cual le hace objeto de mi especial admiración. Lo último lo es este librito que hoy ofrecemos a los estudiosos mexicanos —ellos juzgarán por sí mismos— sin el inconveniente de lo primero.
No llegará seguramente a manos de nuestros penalistas como un desconocido. Ninguno de los grandes maestros alemanes o no alemanes deja de citarlo al ocuparse de la antijuridicidad” en la dogmática del delito. Creo que los especialistas que no lean el alemán se alegrarán de conocerlo de cerca porque, pudiéndosele o no considerar hoy anticuado, su publicación prestó a la dogmática penal el servicio inapreciable de poner orden y claridad en uno de los problemas entonces más oscuros y embrollados y, con ser exteriormente tan pequeño, encierra tal plétora de información y razonamiento que su lectura es al mismo tiempo para el espíritu un alimento y una gimnasia.