Pequeños fragmentos de grisácea luz y silencio
Alex Madueño Narajo nos comparte Pequeños fragmentos de grisácea luz y silencio. En esta entrega, nuestro poeta, Juega con los espacios de la hoja blanca y se hace acompañar de cuatro imágenes de nostalgia y vida; con ello conjunta un poemario de “fácil” digestión, pero larga degustación.
El poeta inicia con: “ceniza / madera negra / y silencio”. Se podrá pensar que es un poema sencillo, sin embargo, encierra gran profundidad, gritos y silencios. En doce sílabas nos entrega un poema inmenso. Alex nos confiesa en otro verso: “estoy en la cúspide de mi silencio”, y así lo refleja, en cada presentación, en cada charla, mostrando su madurez, su voz, de soñador y trotamundos. La reminiscencia ha estado presente en su poesía; los aullidos, las pesadillas. El verse desnudo, le motiva a juntar sus escombros, para respirar mejor después de zurcirse. Él, sabe que: “vivir por vivir ya no sirve”, sabe que cada día, debemos reinventar las: “cajas para monstruos”, para con ella: “atrapar mariposas y luego liberarlas”.
Alex nos recuerda que cada latido nuestro deberá llevar “impulsos eléctricos / pensamientos con espinas” para saborear al final “alegrías grabadas en el viento”, y con ello, disfrutaremos de las sombras que no sólo dan temor, porque al cerrar los ojos también hay sombras, pero se instala a nuestro alcance al ser amado, a la aventura deseada, al sonido anhelado. Disfrutemos, pues, del “silencio de rocas / chocando contra filosas olas”, en tanto “te pegas a mi piel / como sueño húmedo”.
Felix Cardoso