¿La vida eterna?
Con el conocimiento de la conciencia total de la tranquilidad, cuando se despierta a la plenitud que es la vida, se da cuenta de que los pensamientos, emociones y sentimientos del cuerpo que ha estado vivido como sí mismo, no son suyos, se da cuenta de una separación de usted mismo y del mundo. Al darse cuenta por sí mismo de que no hay mundo interior sin mundo exterior, todo queda en reposo y se llega a conocer la existencia completa. La meditación es darse cuenta de que el mundo de todas las cosas en el universo se desarrolla a través de esta única conciencia, y de saber que la ilusión onírica de todo lo que se desarrolla es causada por uno mismo.
Se demuestra a través del cuerpo que la personalidad es un recipiente que contiene la Verdad, el verdadero yo que vive sólo con el conocimiento de la conciencia de la ley, que es una conciencia pura brillante, revelando todas las cosas; así, el Misterio se da cuenta de que abarca toda la perfección humana.
La vida vive y respira a través del conocimiento de la conciencia. El objeto de la vida y de la muerte, que está limitado por el Misterio, vive siempre expresándose a sí mismo dentro de la armonía fresca de la mística. La sabiduría de la vida es revelar nuestra existencia en el escenario de la vida, formar un todo y darse cuenta del lugar que está abrazado.
Cuando comprende que no es el Misterio quien le muestra las habilidades que le han sido dadas como superioridad espiritual, puede comprobar que usted es el Misterio tal como es, ya no existirá una división entre lo especial y lo ordinario.
Con la vitalidad de la kundalini, al hacer girar la rueda del chakra y revelar el fenómeno del Misterio, se debe ser correcto y no causar confusión o ilusión, y así tiene que ser su zona verdadera de darse cuenta, sin retroceder.
La Verdad nos permite afrontar la muerte tres veces: en cuerpo, alma y espíritu, para que podamos estar en el presente con la valentía de perdonarnos y amarnos a nosotros mismos. La primera es la muerte propia, dada por el cuerpo, la segunda, es la muerte de romper con la tontería de la costumbre y las nociones. La tercera muerte se derrite en el Misterio, en la inmensidad mística.
Escuche las palabras de presencia que salen de usted. Trate de fluir y obedecer. Entonces el viento del Misterio estará junto con la ventana de la conciencia.
Sólo es estar en gratitud y apreciar lo que se ha dado.