Anécdotas
Salustiano Miguélez. En clave pastoral
A veces, la anécdota, las anécdotas, son la mejor pervivencia de la persona: tal vez ya no recordamos mucho de su vida, pero recordamos sus anécdotas. En este sentido, por su viveza, por su colorido, las personas son sus anécdotas.
Pues bien, eso es lo que ha acontecido, y continúa aconteciendo con el Padre Salustiano. Salus -como le llamábamos en la intimidad-, además de ser un hombre “pequeño de estatura, pero grande de corazón”, continúa viviendo, sonriendo y chispeando en un montón de anécdotas, al mismo tiempo entre salteños y santamarianos.
Como retazos coloridos de su vida, con respeto y veneración, recojo algunas de ellas y las presento en este libro.
HIPÓLITO MARTÍNEZ RABANAL