Tuve que inventarme una memoria
Matías, un profesor universitario de Literatura, es despedido tras ser acusado por una alumna de abuso sexual. Desterrado no solo de las
aulas, sino también de la mayoría de los círculos sociales, se ve forzado a errar cual sombra por una ciudad que cada vez se le antoja más ajena y lúgubre.
Todo parece ser apenas el prólogo gris de lo que vendrá tras semejante acusación. Sin embargo, él no logra recordar lo sucedido en la fiesta de aquella noche, donde se supone que violó a Javiera. Apenas unos recuerdos inconsistentes se asoman en su mente, enredados entre la maleza de un olvido cada vez más denso.
Con su nombre manchado y prácticamente censurado para conseguir un nuevo trabajo, Matías se cruza con un hombre misterioso que desea contratarlo como ghost writer por una suma de dinero imposible de rechazar, empujado por las circunstancias ruinosas en que se ha convertido su vida.