Setenta y nueve noches de indefinible silencio
(Circo de cámara)
La obra presenta un equilibrio estético entre estructura y lenguaje, propuesta imaginativa y originalidad. El lector experimenta con secuencias visuales a lo largo de la obra, en un ritmo que se sostiene en la totalidad de la lectura. Versos como “cuervos sobre un cielo blanquísimo”y “borde del abismo en lo no dicho”, trazan un mapa entre la vigilia y el sueño. Cada una de las 79 revelaciones articula lo íntimo con lo cósmico, atravesadas por referencias al cine, la música y la fotografía; lo que convierte al libro en un diálogo con múltiples lenguajes. A través de neologismos, anáforas e imágenes sinestésicas, la escritura alcanza una cadencia visionaria, una suerte de trance poético en el que lo místico y lo terrenal se encuentran en el enigma de la palabra.