Arte electrónico y espectro autista
Creación, emoción e interacción
El libro examina la contribución del arte electrónico (AE) al bienestar de personas con trastorno del espectro autista de grado I (TEA-I). El objetivo es analizar cómo el AE puede crear espacios seguros de autorregulación y facilitar la comunicación social. El TEA-I se considera una discapacidad “invisible” que, al coexistir con altas capacidades cognitivas, incrementa el estrés, la ansiedad y dificulta el diagnóstico. Frente a posturas capacitistas, se plantea que el cerebro autista no es una anomalía, sino una expresión de la diversidad humana que ha aportado al progreso social mediante características como el hiperfoco y la sistematización. La metodología empleada es cualitativa y exploratorio-descriptiva, basada en investigación documental, entrevistas con especialistas y análisis de casos. El trabajo propone una intersección novedosa entre arte, tecnología, neurociencia y psicología. Se revisan antecedentes y obras de AE que integran tecnologías como el “biofeedback” y que permiten inducir emociones, aspecto crucial ya que las personas autistas experimentan los estímulos sensoriales y emocionales con gran intensidad. El AE, al exigir participación activa, se concibe como un medio capaz de promover nuevas formas de percepción y acción. De esta base surge el “modelo de inducción emocional para la neurodivergencia”, el cual plantea que la combinación de estímulos controlados y retroalimentación biosensorial puede inducir estados de calma y compensar déficits interoceptivos frecuentes en el espectro. Como aplicación práctica, se propone el desarrollo de Bubble Rooms • Lab, un entorno virtual de net.art diseñado para la autorregulación sensorial y la socialización en adultos con TEA-I, orientado a validar empíricamente el modelo.