Convergencia
Lazos de sangre
Nataly Fernández, capitana del equipo femenino de hockey de Madrid, regresa al hielo después de dieciocho meses de rehabilitación por una lesión devastadora que casi termina su carrera. En su primer día de vuelta, conoce a Ansgar Volkov, un misterioso jugador ruso cuya sincronía con ella en el hielo desafía toda lógica.
Lo que Nataly ignora es que Ansgar es un vampiro de doscientos años, conocido en su mundo como el Carnicero de Sebastopol, enviado por el Consejo Vampírico para evaluar si ella porta la "sangre antigua", un poder ancestral capaz de alterar el equilibrio entre especies. Su misión inicial: seducirla para controlarla o eliminarla si representa una amenaza.
Sin embargo, Ansgar se enamora genuinamente de Nataly, complicando su misión cuando descubre que otro vampiro, Alexei Romanoff, intenta reclamarla mediante un ritual de atadura forzada que la convertiría en su esclava. Con solo siete noches para completar el ritual, Nataly debe elegir entre someterse a Alexei o aceptar un lazo de sangre voluntario con Ansgar, quien le revela una verdad devastadora: él fue indirectamente responsable de su accidente original.
A medida que el mundo vampírico colisiona con su vida normal, Nataly descubre que su padre fue envenenado para presionarla, su equipo está en peligro, y que su madre sabía sobre su herencia sobrenatural antes de morir. Con la ayuda de Katya, la hermana vampira de Ansgar, eternamente atrapada en sus diecisiete años, Nataly y su equipo enfrentan a Viktor Drăculesti y sus Puristas, vampiros que buscan guerra abierta entre especies.
La historia culmina con Nataly aceptando el lazo con Ansgar por amor genuino, no por supervivencia, mientras su equipo de hockey se convierte en el primero con conocimiento completo del mundo sobrenatural, unidos por pactos de sangre y secretos compartidos. Aunque Viktor escapa y los Primeros vampiros comienzan a despertar, Nataly abraza su nueva realidad donde el amor trasciende la muerte y los lazos de sangre se eligen, no se imponen.