Sabor a luna
Quien abra estas páginas encontrará historias de amor y desamor, de violencia y ternura, de fe y de duda. Encontrará personajes que luchan contra su destino, mujeres que enfrentan culpas y deseos, hombres atrapados por sus pasiones, familias desgarradas por el secreto o la injusticia. Encontrará, en las crónicas, retratos entrañables de la vida cotidiana, recuerdos de infancia escenas que hablan de un país y de una época. En todos los casos, hallará humanidad: frágil, contradictoria, luminosa.
No se trata de un libro complaciente. Hay relatos que incomodan, que muestran realidades duras, que no rehúyen lo doloroso. Pero precisamente hí está su fuerza: en recordarnos que la literatura no solo entretiene, también sacude, revela, cuestiona. La autora no escribe para adornar la vida, sino para nombrarla con su complejidad.