Tamales calientitos
El aroma del maíz cocido y la hoja de plátano al caer la tarde no solo anuncia la llegada del tamalero Jesús, sino que evoca la memoria viva de un pueblo que resguarda con orgullo su historia, sus saberes y su forma de vivir. Cada tamal que él prepara no es solo alimento, sino una ofrenda tejida con raíces profundas, una conversación íntima con el pasado y un acto cotidiano de pertenencia. Así como los tamales de Jesús alimentan el cuerpo y el alma, la alfabetización nutre la conciencia, fortalece el sentido de pertenencia y permite que cada persona se reconecte con su origen, su voz y su lugar en el mundo.